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viernes 18 de febrero de 2011



Hace unos días hablaba con una amiga que tiene una hija pequeña lo mucho que ésta se fija en la televisión cuando está encendida. Y es que les gusta mucho. Por eso mismo, las madres y padres debemos dedicarle una especial atención a este medio socializador. No se nos puede olvidar que es un agente de educación y que ver la televisión es un acto social. Lo es porque por medio de esta caja el niño o niña ve escenarios sociales, modelos sociales, ve metas sociales, relaciones entre personas, etc. Y aprende a través de ellos.






Nuestros pequeños y pequeñas ven atrapada su atención por los rasgos del código televisivo. Su atención se centra, hasta los 9 años aproximadamente en colores brillantes, música, imágenes de otros niños y niñas, de mujeres, y especialmente en aquellos estímulos auditivos y visuales que se dan al mismo tiempo, aunque priman el visual al auditivo. El ritmo también les seduce, necesitan volver a la información varias veces y requieren de apoyos verbales. Al pasar de los nueve años comienzan a darle más importancia al contenido y comienzan a captar la gramática de la TV. Así, por ejemplo, os daréis cuenta de que son capaces de anticipar que algo malo va a ocurrir cuando suena una música terrorífica. ¿No es maravilloso ir creciendo?




También la tv tiene una carga emotiva y, de alguna manera, también es una escuela de emociones ya que genera expresiones emocionales, reacciones emocionales típicas, creencias implícitas… Es en este punto donde nos necesitan especialmente. Existe un fenómeno, el de la discrepancia, que consiste en el distanciamiento que debemos poner entre nuestra emoción y el personaje que vemos. Las personas adultas somos capaces de volver a la realidad, de distanciarnos, sin embargo, al niño/a le cuesta regresar a la vida real porque le cuesta distinguir entre su propio yo y el del personaje que está visionando. Debemos ayudarles a interpretar los contenidos emocionales y a que establezcan esa distinción entre si mismos/as y las personas que aparecen en pantalla. En este sentido, la familia tiene una función mediadora al ayudarles a interpretar lo que están viendo. Además, nuestra función ha de ser la de dosificar el consumo de la televisión, seleccionar el contenido del mismo, contextualizar y valorar los programas a los que tienen acceso, y aprovechar la tv como herramienta educativa.


Lo que no ayudará a nuestra labor como educadores y educadoras es prohibir la tv, utilizarla como premio o castigo, y mucho menos utilizarla para que nos dejen tranquilos/as a modo de niñera.


Sabemos que educar no es fácil, pero sí una responsabilidad. Y como lo es y no dejará de serlo aunque no tengamos tiempo, ganas o experiencia, mejor será atender a esta realidad. Os propongo un análisis sincero de cómo gestionáis el uso de la tv en casa, y que os marquéis retos en la educación de vuestros/as pequeños/as. Se lo merecen y nos lo merecemos. De ellos depende el futuro.

17 comentarios:

Chelo dijo...

Hola ¿ de verdad piensas que la televisión es un agente de educación o será mejor decir que debe serlo ?
Por si te interesa te dejo el enlace a algo que publique hace poco en mi blog sobre la televisión
y la televisión qué?
Un abrazo

Laura Rosales. Psicóloga y Experta en Terapia Familiar dijo...

jajajaja, claro que sí es un agente de educación! pero la buena o mala educación que provea depende del tipo de programas que dejemos a nuestros/as hijos/as que vean...

Por eso es tan importante que estemos mediando entre lo que ven, que les racionemos la cantidad de TV que ven... etc.

Un abrazo muy fuerte y me voy a leer tu post.

Muchas gracias, Chelo!!!

Laura Rosales. Psicóloga y Experta en Terapia Familiar dijo...

me dejas tu enlace al post? :)

Chelo dijo...

Te dejo el enlace
http://chelodelatorre.blogspot.com/2010/11/y-la-television-que.html

Silvia García dijo...

"Las personas adultas somos capaces de volver a la realidad, de distanciarnos".
Pienso que no siempre es así Lauri, se de mucha gente que apaga su tv (en el dormitorio)para dormir y no puede hacerlo por el enganche que le queda de haber visto algo violento o triste.
No tengo hijos, pero jamás tuve ni tendré tv en el dormitorio, como tampoco veo películas de violencia o noticias de mucha carga emotiva.
Que tengas un lindo fin de semana.
Te abrazo desde el amor
Silvia

Laura Rosales. Psicóloga y Experta en Terapia Familiar dijo...

Hola Silvia!
Es verdad que hay mucha gente que se queda enganchada a las emociones de los personajes. Sin embargo hay una diferencia esencial entre estas personas y los niños/as... éstos últimos son incapaces del todo de distinguir la realidad de la ficción (debido al ritmo de su desarrollo cognitivo). Las personas adultas han alcanzado ese nivel de desarorollo necesario. Si les cuesta distanciarse es por otros motivos distintos (historía de vida, aprendizajes de vida...).

Otra cosa que dices también es muy interesante: "No tengo hijos, pero jamás tuve ni tendré tv en el dormitorio, como tampoco veo películas de violencia o noticias de mucha carga emotiva".
En mi opinión, la TV debe estar en un sitio común de la casa con el fin de que sea un elemento cohesionador de la familia. Es decir, que sirva para unir, y no para separar. Si cada persona, o alguna, la ve en su habitación, acabamos dándo rienda suelta al individualismo que promociona esta sociedad en la que vivimos. Además, estando juntos podremos usar la TV como una herramienta educadora (bien educadora), y no se nos volverá en contra.

Muchísimas gracias por tu aportación, Silvia. Es un placer leerte :)

Ignacio Bermejo dijo...

Muy interesante este lugar. Gracias por compartir.

Laura Rosales. Psicóloga y Experta en Terapia Familiar dijo...

Muchas gracias, Ignacio. Bienvenido!
Gracias por compartir tu comentario. Me ilusiona mucho!

Mª José dijo...

Si fuese madre de un/a menor creo que desterraría la televisión, me quedo muerta con la programacion, con lo que se escucha a cualquier hora.
Lo que se necesita son padres con 5 sentidos...claro que es mas cómodo que no te den el peñazo y ponerlos frente a la caja tonta.
Feliz semana
Besos de colores

Laura Rosales. Psicóloga y Experta en Terapia Familiar dijo...

Hola Mª José :)
efectivamente las cadenas no están siendo responsables con lo que emiten y con el ejemplo que dan las personas que participan del medio televisivo. En mi opinión, hay poca reflexión sobre las consecuencias de lo que vendemos, y sí mucho interés económico. Es una pena pero tendremos lo que merecemos.

Un abrazo muy fuerte, Mª José!

bizcocho mundiales! dijo...

Pienso que hoy en día los padres necesitan tener mucho cuidado con los programas que sus hijos ven. También el televisor se ha convertido en una niñera personalizada. Muchos niños no quieren dejar de mirar la televisión por los programas del cable y los videos juegos. Se necesita mucho tacto para tratar el problema. Nathalie(mundo bizcocho)

Laura Rosales. Psicóloga y Experta en Terapia Familiar dijo...

Estoy contigo, Nathalie!
Mucho ánimo con la semana :)
Me encantan tus creaciones!!!

Allek dijo...

pasaba a saludarte!
te dejo un fuerte abrazo!

Mª Jesús Verdú Sacases dijo...

Bueno, yo, la verdad es que la TV no la veo mucho. Añoro los programas que veían en ella cuando era pequeña mucho más instructivos que algunos de los actuales. Ahora la programación es distina de la que había en mi infancia. Eso sí, me encanta ver los documentales sobre todo aquellos de la naturaleza

Mª Jesús Verdú Sacases dijo...

Paso a releerte y a dejarte un cariñoso saludo

Katy dijo...

Hola, en mi blog de regalos
http://katy-agradeciendoregalos.blogspot.com/2011/05/regalo-de-mari-c-para-el-blog-de.html
Te he dejado un obsequio. No es obligatorio recogerlo (aunque me gustaría que lo hicieras)
Es un pequeño detalle en reconocimiento a tu estupendo blog
Un abrazo

Laura Rosales. Psicóloga y Experta en Terapia Familiar dijo...

Uau Katy!
muchas gracias por el regalito! me ha encantado... es un placer recibirlo de alguien como tú :)
MUUUUUchas gracias!